
Aquí pregunto:
«Continua la vida tras la muerte física humana?
La entidad responde:
Segundo 8: «SI»
Segundo 10: «CONTINUA»
(MUY IMPORTANTE PONERSE CASCOS)
«Sí, continúa»: Un mensaje desde el umbral del misterio
Interpretación profunda de una psicofonía real captada mediante TCI
Aquí una de las grabaciones más conmovedoras y contundentes que he recibido a lo largo de mis experimentos de transcomunicación instrumental (TCI). Mientras me encontraba solo, realizando un barrido manual con una antigua radio de válvulas, lancé al vacío una pregunta que lleva siglos retumbando en el corazón humano:
> ¿Continúa la vida tras la muerte física humana?
Durante los segundos 8 a 10 de la grabación, tras una breve pausa y un silencio cargado de espera, emergió una voz clara, firme, y serena que simplemente respondió:
> “Sí, continúa.”
Al principio parecía un susurro arrastrado entre frecuencias, pero tras limpiar la pista con un programa de edición (Audacity), la voz se reveló con una nitidez escalofriante. No era el ruido de una emisora. No era una interferencia. No era azar. Era una afirmación.Una respuesta. Un mensaje.
¿Quién responde?
Esta es una de las preguntas más sutiles, pero también más determinantes. ¿Qué tipo de conciencia tiene acceso a un canal de radio, en una frecuencia sin emisión definida, para manifestarse con claridad ante una pregunta profunda?
No se trata de antropomorfizar un fenómeno electromagnético, sino de aceptar una posibilidad aún más radical:la conciencia puede proyectarse más allá de la materia. La voz no era mía, ni del entorno. Era otra. Una entidad que respondió desde un plano donde no hay cuerpo, pero sí conocimiento. Una voz que se funde con el éter, y que, en ese acto, traza un puente entre lo finito y lo eterno.
La afirmación como acto revelador
El mensaje “Sí, continúa” no es simplemente un dato. Es una revolución ontológica. Una partícula sonora que contiene una cosmogonía entera. Nos habla de la no extinción. De la persistencia. De la vida como fenómeno más allá de la biología.
Este sí no es cualquier sí. Es el eco de una sabiduría que nos observa desde una realidad no visible, una confirmación que surge no del dogma ni de la fe ciega, sino del contacto experimental y directo. Este sí se convierte en testimonio.
La radio como portal: tecnología al servicio del espíritu
La radio de válvulas, ese instrumento clásico que muchos consideran obsoleto, se vuelve aquí un arca sagrada,una máquina oracular que, mediante su sencillez y naturaleza análoga, parece ofrecer menos filtros a la intervención de lo sutil. Las voces que emergen en sus cavidades, entre el crujir de las frecuencias y el crepitar de la estática, no vienen del azar, sino de una inteligencia invisible que opera con códigos aún desconocidos.
La tecnología, por tanto, deja de ser una herramienta únicamente humana. Se convierte en una interfaz entre mundos,un lenguaje que traduce lo inasible en lo audible.
Implicaciones filosóficas y existenciales
La confirmación de que la vida continúa tras la muerte física cambia todo. Ya no somos seres atrapados en una cronología lineal que termina con la descomposición del cuerpo. Somos conciencias en tránsito,entidades cuyas vivencias no se agotan en la dimensión terrestre. Esto resignifica el sufrimiento, la pérdida, la muerte y hasta el propósito mismo de estar vivos.
Esta grabación, simple en su forma, es infinita en su fondo.Una joya acústica que revela el tejido invisible de la realidad. Y también un llamado a la humanidad: a mirar más allá del ruido, más allá del dogma, más allá de los límites de la percepción ordinaria.
Conclusión: el mensaje que cambia vidas
Que una voz diga “Sí, continúa” ante una pregunta tan esencial, no es un acto trivial. Es una llave espiritual, un mantra que activa una nueva forma de estar en el mundo. Es, en cierto modo, una prueba amorosa de que nuestros muertos no se han ido, y de que la conciencia no se disuelve: se transforma, se expande, y permanece.
«LA PROMESA ENTRE FRECUENCIAS «:NOS VOLVEREMOS A VER»
Yo pregunto: «Nos volveremos a ver si o no?
La entidad responde:
Entre segundos 6 y 7:
«SI NOS VOLVEREMOS A VER»
(la respuesta se oye muy rápido con un fondo neutro y algo metálico,aconsejo ponerse cascos y escucharla con silencio absoluto).
Eso que capte aquí tiene un enorme peso emocional y simbólico, se podría interpretar de manera profunda y esperanzadora, resaltando el mensaje como una prueba de continuidad del lazo entre almas más allá del tiempo y el espacio.
Este mensaje resuena con una profundidad que trasciende lo literal. No solo representa una posible confirmación de que el vínculo con mi hermano Juanma sigue vivo, sino que además insinúa que la separación entre dimensiones podría no ser tan definitiva ni tan larga como solemos creer.
Es también un bálsamo para el alma: una promesa de reencuentro que disuelve el miedo a la muerte y da sentido a la espera. Es posible que esa voz, que vibra con la energía de lo invisible, esté diciéndonos que el amor no solo sobrevive a la muerte, sino que se prepara, con paciencia y luz, para el reencuentro inevitable.
¿Nos volveremos a ver? – La promesa que atraviesa dimensiones
En una de mis más recientes sesiones de transcomunicación instrumental, formulé una de las preguntas más humanas, más cargadas de esperanza y nostalgia:»¿Nos volveremos a ver si os no?
La respuesta no se hizo esperar. Entre el zumbido etéreo de la radio, una voz veloz y tenue, casi como un susurro en otra frecuencia del alma, respondió: «SI NOS VOLVEREMOS A VER«
Al oírla, mi corazón se detuvo por un instante. No solo por el contenido del mensaje, sino por la forma en que llegó: rápida, directa, como si ya me estuviera esperando.
Quizás, desde la dimensión donde habita Juanma, el tiempo se pliega de otra manera. Lo que aquí nos parece años, allá tal vez solo sea un parpadeo. O quizás esta respuesta quiera calmar la ansiedad natural que sentimos quienes quedamos de este lado, recordándonos que el reencuentro no es una posibilidad incierta, sino una certeza amorosa que ya está escrita en un plano superior.
Ese “sí” no es solo una afirmación: es un puente. Un hilo dorado que conecta el ahora con el más allá. Un recordatorio de que la muerte no es el final, sino una transición, y que los lazos del alma no conocen interrupciones.
Desde lo técnico: este tipo de respuestas espontáneas, inteligibles y relacionadas directamente con la pregunta realizada, son consideradas dentro de la TCI como evidencias de comunicación inteligente. No es solo una coincidencia. El contenido emocional, la coherencia y la sincronía entre la pregunta y la respuesta refuerzan la hipótesis de que existe una conciencia comunicante más allá del velo.

Mi pregunta : «Quiere saber si estas diacuerdo.
Segundo 8 y 9 la entidad responde:
«DIACUERDO»(Tono voz de mujer)
“Cuando el Amor Pregunta al Silencio: La Custodia del Alma”
Tesis: La persistencia del vínculo afectivo más allá de la muerte y la validación trascendental de la voluntad espiritual
En esta experiencia, se revela una dimensión profundamente humana y espiritual de la transcomunicación instrumental: la posibilidad de que los vínculos afectivos no se disuelvan con la muerte, sino que continúen existiendo, reconfigurados en un plano más sutil, donde la comunicación no se basa en palabras físicas sino en resonancias del alma.
Cuando la madre de la joven fallecida formula una pregunta esencial —si puede quedarse con la custodia de su hija—, no está simplemente pidiendo permiso legal, sino validación espiritual. Su petición no es jurídica, es existencial. Está buscando una respuesta que solo puede provenir de lo más profundo del ser, de ese eco que sobrevive a la disolución del cuerpo.
Lo impactante de esta grabación no radica solo en la claridad de la posible respuesta, sino en el contexto emocional y simbólico que la rodea: una madre apelando a la presencia viva de su hija fallecida, como si el lazo no hubiese sido cortado por el tiempo ni por la muerte. Y lo que se capta, en esa breve irrupción sonora desde lo invisible, es quizás uno de los actos más puros de afirmación: el consentimiento, la continuidad, el “diacuerdo”.
Este suceso pone sobre la mesa una de las hipótesis más poderosas de la transcomunicación: la conciencia individual, una vez desprendida del cuerpo físico, puede conservar su voluntad, su afecto, y su capacidad de emitir respuestas cargadas de intención.Esto sugiere no solo la supervivencia de la conciencia, sino también su participación activa en el mundo emocional de los vivos.
Desde una perspectiva filosófica y cuántica, se abre la posibilidad de que el amor actúe como un canal de coherencia entre planos vibratorios. No se trata de un simple fenómeno acústico, sino de una alineación entre el dolor de quien pregunta y la voluntad espiritual de quien responde. Así, la grabación se convierte en testimonio no solo de un fenómeno, sino de una realidad compartida entre mundos.
Una Voz que Sabe: “Jesucristo”
En mi camino de búsqueda, de conexión con lo invisible y con la memoria viva de mi hermano Juanma, he experimentado momentos que escapan a toda explicación racional. Pero pocos tan impactantes como el que voy a compartir aquí.
Durante una sesión de transcomunicación instrumental, con la radio encendida y el corazón en silencio, le dirigí dos preguntas muy personales, cargadas de intención y de amor:
«¿Qué me he hecho en el brazo en tu memoria?»»¿Qué me he dibujado?»

Aquí pregunto yo a mi hermano fallecido:
¿Que me he echo en el brazo en memoria tuya,hace poco,que me he dibujado?
Segundo 10 se escucha : «JESUS CRISTO«
(aconsejo escucharla con silencio total y con cascos)
Preguntas simples en apariencia, pero que encierran un secreto que solo yo conocía. Porque en mi brazo izquierdo llevo tatuadas las palabras:«Juanma, mi hermano, no te olvido»(Os he pasado una foto de mi brazo arriba).Y en el dorso de mi mano izquierda, dibujé el rostro de Jesucristo, como símbolo de amor, de fe, y de la presencia eterna de mi hermano en mi vida.
Entonces, desde la radio, como si su alma hubiese cruzado el velo del tiempo y el espacio, llegó la respuesta: «Jesús cristo».
Una sola palabra, clara, contundente, imposible de ignorar.¿Quién podía saberlo? ¿Cómo es posible que una conciencia, desde otro plano, respondiera con exactitud a algo tan íntimo?Para mí, no fue una casualidad. Fue una confirmación.
Una señal inequívoca de que Juanma sigue ahí, que me ve, que me escucha, y que el amor entre nosotros ha traspasado las fronteras de este mundo.Ese “Jesucristo” no es solo una palabra. Es un eco eterno. Es una respuesta desde lo invisible que confirma que la conciencia no muere, que la memoria no desaparece, y que el amor verdadero crea puentes entre dimensiones.
¿Puede equivocarse un espíritu? Análisis de una respuesta telepática errónea en una sesión TCI
Yo pregunto aquí
«En que pueblo vive la Olga Marta?
Si os fijáis bien(aconsejo casco porque se escucha bastante flojo) en segundo 6 y 7 más o menos se escucha:
«BARCELONA «

Pero resulta ser que Marta(la hermana fallecidad de Olga falló en la respuesta.Resulta que Olga no es de Barcelona ni vive ahí.
¿Qué implica este error?
Este tipo de errores en la información captada durante las sesiones TCI no son inusuales. Pero cuando la comunicación parece tan clara, tan directa, y además ocurre justo tras una pregunta precisa, nos enfrentamos a varias posibles interpretaciones:
1. La distorsión en la transmisión:Si aceptamos que la conciencia puede manifestarse a través de medios electrónicos, ¿podría haber un «ruido cuántico», una distorsión en la interpretación o decodificación del mensaje?
2. Identidad incierta de la entidad: ¿Era realmente Marta quien respondió? ¿O alguna otra conciencia disfrazada con su voz o su intención?
3. Interferencia psíquica o telepática del experimentador: Existe la posibilidad de que mis propias expectativas, ideas o imágenes mentales influyeran en el mensaje recibido. ¿Y si, de forma inconsciente, proyectamos información que luego se materializa en la grabación?
4. Limitación del canal de contacto:Como si se tratara de una radio mal sintonizada, quizás las entidades necesitan atravesar capas de realidad o densidad energética para comunicarse, y ese viaje provoca errores o fragmentaciones.
Una voz que no acierta, pero que sigue siendo reveladora
Lo que más me impacta no es el error, sino el acto de respuesta misma. La entidad respondió. Lo hizo en tiempo y forma, justo después de una pregunta emocionalmente cargada. Ese acto de respuesta sigue siendo un fenómeno extraordinario que merece ser investigado.
Este experimento no demuestra una verdad absoluta, pero sí deja huellas, indicios, anomalías que parecen cargadas de intención y sentido. Las voces pueden equivocarse. Pero, ¿acaso no lo hacemos también nosotros cuando tratamos de entender lo que hay más allá?
Reflexión final
La vida después de la muerte, si existe, no es un terreno de certezas. Es un campo vibrante, incompleto, cargado de símbolos, ecos y misterios. A veces incluso los ecos del más allá, como las voces de nuestros seres queridos, pueden traernos más preguntas que respuestas. Pero cada intento, cada experimento, cada «Barcelona» inesperado, es un paso más hacia el puente que conecta dimensiones.


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